BUDDHA SHAKYAMUNI

Corta de raíz las tres causas del sufrimiento


Esta Thangka suele ser la primera enseñanza por la que se empiezan los estudios de arte tibetano, ya que quien comprenda esta imagen, podrá comprender todas las demás deidades y budas.

Buddha Shakyamuni también es conocido como el iluminado, Shidarta Gautama o el Thatagata. Dicen que hace más de 2500 años hubo un príncipe del reino Shakya que abandonó todo los placeres de palacio para ir a buscar un camino de liberación al sufrimiento. Este camino para dejar de sufrir lo llamamos: Dharma; a las enseñanzas y a todos los que recorren este camino: maestros; y a los estudiantes: Shanga. Las tres joyas son el Buda, el Dharma y la Shanga.

Antes de seguir, nos gustaría recordar que budismo es una etiqueta que los occidentales pusimos al ir a oriente. Los misioneros cristianos al conocer que había otra gente con otras creencias se quedaron con el símil: de Cristo-cristianismo, Buda-budismo. Pero la tradición no se llama así misma con ese nombre sino Vía interior. De hecho el budismo es una religión no teísta. No se cree en un ser supremo sino en un estado de inteligencia pura, vacía y omnisciente. Este estado mental lo llamamos Dharmakaya y cualquier persona que llegue a él lo llamamos Buddha.

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Cuando un budista se inclina ante una escultura como ésta, no se inclina a la persona histórica, que por supuesto no tenía la cabeza redonda como un balón, ni la piel dorada y perfecta, ni el pelo con esos rizos perfectos; recordemos que el Buddha histórico dormía en el bosque bajo un árbol y que su piel sería oscura y descuidada. Lo que los artistas representamos no es a la persona sino al cuerpo de luz, a la sabiduría de amor y compasión que alcanzó el personaje histórico que ahora llamamos Buddha. Los budistas no nos postramos ante un ser que vivió hace 2500 años, y menos ante un trozo de metal de una estatua, sino que rendimos respeto e invocamos a la esencia pura de nuestra mente que es idéntica e inseparable a la de todos los Buddhas.

Y no hay ningún Buddha fuera, porque el estado de Buddha o Dharmakaya no se puede fabricar. El Buddha está dentro al igual que la felicidad no se puede comprar ni alcanzar, ni esforzarse en alcanzar. Ya está en ti y esto es justo lo más costoso de ver. Hay que dejar de buscar, dejar de hacer y dejar de desear y todo se encontrará realizado. Siempre estamos buscando la felicidad fuera de nosotros. No nos damos cuenta y seguimos inmersos en una rueda de sufrimiento que los budistas llamamos Samsara.

El Buddha sostiene con un cuenco el antídoto a las tres causas de sufrimiento: la ignorancia, el apego y el rechazo. El antídoto es el Dharma y las enseñanzas, por eso los que practicamos este linaje meditamos para poder experimentar directamente la experiencia de vivir con más sabiduría y sin agarrarse a lo que consideramos fuente de felicidad, ni rechazar a lo que consideramos fuente de sufrimiento.

Estas imágenes ya sea en escultura o en pintura, o incluso el mantra, son una herramienta para meditar. Son un mapa que conduce del estado de confusión actual al estado de iluminación, y cada símbolo de la imagen nos indica como hemos de sentarnos a practicar. De hecho, en una sola imagen de Buddha están todas sus enseñanzas. El mismo Buddha  dio 84000 formas distintas de meditar.

En esta thangka podemos reconocer 32 marcas mayores de Buddha, como su piel dorada, el alargamiento de las manos y pies o la protuberancia de la cabeza y 80 menores, entre ellas el cabello sedoso, los pies sin asperezas, el cuerpo libre de imperfecciones… Aunque parezca una simple y bonita imagen, está cargada de enseñanzas, por lo que Reflejo de Buddha queremos que veas cada una de las imágenes que hacemos como mapas cargadísimos de significados que nos indican el camino para trascender el sufrimiento y la felicidad y poder finalmente alcanzar la mente despierta que ya está en ti.

Si quieres saber más de su mantra pincha aquí.


[QUE PUEDAN DISOLVERSE TODOS LOS OSCURECIMIENTOS MENTALES POR LA LUZ DE LA SABIDURÍA.